Desde Twin Peaks hasta Murcia

Con puntualidad inglesa, a las nueve y media, se daba el primer aviso al público. Solo faltaban 15 minutos para que empezara el espectáculo musical de los murcianos Klaus & Kinski en el Teatro Circo de Murcia. La presentación de su tercer trabajo, `Herreros y Fatigas´ estaba a punto de empezar. Segundo aviso, 10 minutos; tercer aviso, 5 minutos. Ya todos los asistentes ocupaba sus respectivas butacas y las luces iban desapareciendo poco a poco de la estancia dando un toque íntimo y cercano.

Tras el telón aparecían todos los instrumentos y micrófonos ya ubicados, pero la vista se iba casi sin querer hacia una Venus de Milo a escala encima de una mesita. En medio del escenario, como pidiendo a gritos un poco de atención. Tras unos segundos de intenso silencio se proyectó un vídeo que utilizaba el fondo del escenario como pantalla. La mujer del leño, un emblemático personaje de la mítica serie de los 90 Twin Peaks, nos daba una calurosa y siniestra bienvenida que dejaba los pelos de punta. Y de este modo, con una presidenta de honor que cualquier acto que se precie desearía tener y con el saludo inicial de la tétrica mujer del leño, iban entrando los músicos ordenadamente, en silencio y con unos atuendos de los que más tarde darían una explicación. Cada uno sabe lo que tiene que hacer, nosotros simplemente esperamos con emoción el primer acorde. Con el patio de butacas del Teatro Circo sin un solo hueco empezaba el concierto de Klaus & Kinski. Presentaban su tercer disco `Herreros y Fatigas´, que debe su nombre a una calle situada en la pedanía murciana de Los Garres que a Marina, la vocalista del grupo, siempre le había llamado la atención por lo raro del nombre. Casualidad o no, un servidor es natural de Los Garres, así que este concierto era más especial si cabe.

Las bases pregrabadas impregnaron de ritmo el Teatro Circo. Ya desde el principio era difícil mantener la cabeza quieta y el trasero pegado al asiento. Muy difícil. La gente lanzaba miradas al resto de asistentes y volvía la cabeza atrás para ver si alguien se atrevía a romper el hielo bailando, pero eso no ocurrió. ¡Algunos ni se movían! A los ritmos que sonaban desde el ordenador se unían en directo un violín eléctrico (Pilar Crespo), guitarra (Alejandro Martínez), teclado, ukelele y secuenciadores (Antonio de Vicente-Yagüe), bajo (Paco Martínez) y la voz de Marina Gómez.

Si hubiera que utilizar una palabra para definir a Klaus & Kinski esa sería ecléctico. Un grupo que no tiene ningún tipo de problema o complejos a la hora de elaborar música. En el Teatro Circo lo mismo sonaba un bolero, un tango o un pasodoble, pero todo con el estilo característico que solo Klaus & Kinski tiene.

Sonaron los nuevos temas, con gran aceptación por parte del público y de la crítica murciana. `Ojo por diente´, `Contrato´, `Daño Cerebral´, `El día de los muertos’ o el aplaudido `La duda ofende´, que cerró el concierto de manera muy notable arrancando un largo aplauso, sonaron con gran calidad acústica en un marco incomparable, ante un público que supo responder.

A la mitad del espectáculo Marina se tomó un respiro, bebió un trago de agua y pasó a explicar el porqué de las vestimentas aprovechando que iba a presentar a los miembros del grupo. Antonio a los teclados iba con un traje negro y camisa blanca y era el Agente especial Dale Cooper de la serie Twin Peaks, y en este momento más de uno caímos en la cuenta de que todo el concierto estaba siendo un claro homenaje a la serie creada por David Lynch y Mark Frost. Al violín, Pilar iba de Audrey Home. La cantante, Marina vestía como Donna Hayward. El Sheriff Harry S. Truman era Alejandro a la guitarra con sombrero incluido. El bajo lo tocó Paco, pero esa noche era Enano y el ayudante del grupo iba del Doctor Jacobi. Estos dos últimos personajes son los que más me descolocaron y más al no ser un seguidor de la serie Twin Peaks. Eso sí, fue un guiño muy bonito. Después de la presentación de los integrantes del grupo con sus respectivos alter ego televisivos, Marina dio una agradable y sabrosa sorpresa. Dijo que al acabar el concierto habría en el hall cantidades ingentes de Donuts “comprados en el Mercadona de Twin Peaks” y café. A todos se nos dibujó una sonrisa de satisfacción y sorpresa. Mmmm que ricos.

Siguiendo con lo estrictamente musical, en el Teatro Circo no solo se escucharon temas de este tercer y último disco de Klaus & Kinski, la banda hizo un pequeño recorrido por sus dos anteriores trabajos y nos regaló grandes canciones. De su primer álbum, `Tu hoguera está ardiendo´ de 2008, sonaron `Autovía de Albacete´, con la que comenzó el concierto, `Flash back al revés´ o la preciosa `Mengele y el amor´. Y de su segundo disco publicado en 2010, `Tierra, Trágalos´, con el que estuvieron nominados a multitud de premio nacionales, se pudieron oír piezas como la original `El Rey del Mambo y la Reina de Saba´, que a mitad de canción se transforma en un pasodoble, `Los niños muertos y la decadencia política´ o un tema muy divertido y bailable que sonó en los bises, `Mama, no quiero ir al colegio´.

Al acabar, aplausos y más aplausos. Pero todos empezamos a pensar rápidamente en los Donuts que no esperaban cortesía de la banda. Dejamos a la pobre Venus de Milo encima del escenario sola contemplando como se vaciaba el teatro, pero el hambre acechaba. Un notable espectáculo con unos murcianos que cada vez tienen más proyección. 

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